2018-04-13T09:50:08+00:00 German Rama

Pequeño viaje de 4 días por el norte de España: Asturias, Cantabria y León. Disfrutando desde los parajes nevados de Potes, Riaño o Fuente Dé hasta la playa del Sardinero en Santander


Pola de Somiedo

Nuestra primera parada era el conocido pueblo de Pola de Somiedo, un pueblito pequeño de apenas 200 habitantes y poco más de 100 viviendas pero en un enclave único entre montañas, donde se emplaza la sede del Parque Natural y comienzan muchas de las rutas para visitar los famosos lagos de somiedo.
Antes de llegar a nuestro destino decidimos parar en el pueblito de La Peral, un poco al sur de Pola, y contemplar las vistas desde el Mirador del Príncipe (NOTA: en muchos mapas y páginas aparece nombrado como mirador del rey). Aunque la nieve nos impidió llegar al mirador propiamente dicho, la visita mereció la pena. Una pequeña aldea entre la nieve, que aun conserva algunas edificaciones típicas (“cabañas de teito”).
Edificación propia de la zona

La visita a La Pola es obligatoria, el sitio es espectacular y más aun en época donde las montañas están nevadas. A los alrededores existen multitud de miradores, nosotros decidimos subir al Mirador de Aquino, desde donde divisar la aldea desde lo alto entre las montañas.
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La actividad más famosa desde luego, es realizar una de las rutas a los lagos de Somiedo, y aquí ocurrió lo que fue la peor noticia del viaje: debido a la nieve prácticamente todas las rutas estaban impracticables y la única que se podia realizar (una al Lago del Valle), sólo se podía hacer con raquetas y mucho tiempo por delante.

A pesar de la noticia decidimos ir hasta Valle del Lago (15km desde Pola), el pueblo desde el que parten las rutas al Lago del Valle, Lago Cerveiriz, Lago de la Cueva, etc..
Es un sitio precioso, también entre montañas y con un pequeño embalse, molino de agua y algún conjunto de casas típicas de la zona. Recorrimos la ruta hasta que la luz y la cantidad de nieve lo permitió, e hicimos la promesa de regresar en otro viaje para hacer alguna de estas increíbles rutas a pie.
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Rumbo a Cantabria por el norte

El siguiente paso en el viaje era poner rumbo a Cantabria haciendo una buena serie de paradas por el camino, y la primera no muy lejos de Pola de Somiedo, en la Central Hidroeléctrica de la Malva a sólo 5 minutos. Una central hidroeléctrica que lleva funcionando 100 años, sostenible y en perfecta armonía con su entorno.
Ya mucho más lejos luego de 2 horas de trayecto y pasando por Oviedo, llegamos a nuestro siguiente punto: Ribadesella.
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Ciudad pequeña a las orillas del cantábrico dividida por el río Sella. Al llegar fuimos a caminar por el paseo de la Playa de Santa Marina, muy agradable y con mucha actividad de gente debido al buen tiempo. Las vistas son preciosas, con la Ermita de la Virgen de la Guía enfrente. Luego del relajante paseo nos dirigimos al centro de la ciudad cruzando el puente que atraviesa el rio Sella, encontramos un mirador desde donde se divisaba la iglesia de Santa María Magdalena y el grueso de edificaciones de la ciudad y paseamos por el centro hasta el paseo marítimo frente al puerto de la ciudad.

A solo media hora en coche por la costa llegamos al villa portuaria de Llanes, también asomada al Cantábrico, con su precioso casco histórico (declarado Conjunto Histórico-Artístico), que recorrimos pasando por la Basílica de Santa María del Conceyu, hasta el paseo de San Pedro, un lugar desde donde se tienen unas vistas inmejorables del Cantábrico, de la ciudad, de las montañas y de los cubos de la memoria (unos cubos de piedra en el puerto pintados por Agustin Ibarrola).
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Un poco más lejos pasando el pueblo de Llanes, fuimos a visitar los Bufones de Arenilla, monumento natural desde el 2011 que consiste en roca caliza de montaña que al estar en un acantilado es erosionado por el mar por abajo y el agua de lluvia o de ríos por arriba, y esta erosión forma cavidades kársticas. Cuando la marea sube llena el hueco producido saliendo al exterior por encima del acantilado lo que provoca un chorro pulverizado de agua de mar acompañada por un sonido característico que es el que le da el nombre de bufón. Es un precioso sitio no sólo por la curiosidad de los bufones, sino por el propio emplazamiento, una zona muy tranquila que desemboca en el mar salvaje.
Como aviso a los que decidan visitarlos, el acceso es complicado por coche y al volver es muy fácil pasarse el enlace con la carretera nacional, estuvimos perdidos bastante tiempo y os aseguramos que no éramos los únicos.

Haciendo una pequeñísima parada en San Vicente de la Barquera para contemplar el puente (sabemos que es un lugar precioso que merece una visita en condiciones, pero ya empezábamos a ir escasos de tiempo y no queríamos que se hiciera de noche antes de llegar al siguiente destino), pusimos rumbo a Comillas para visitar el famoso Capricho de Gaudí, ya en la comunidad de Cantabria.
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Espectacular construcción (realmente llamada Villa Quijano) que alberga un museo en su interior, merece la pena el pago de una entrada de 5€ para contemplar los jardines y la fachada e incluso entrar y conocer un poco de la historia de esta peculiar construcción.
Ya sin tiempo a mucho mas porque se hizo de noche, y con mucha pena de no conocer más el centro de Comillas, que nos pareció muy bonito y animado, pusimos rumbo a La casa de Noelia, un precioso lugar donde pasar la noche en Hinojedo, muy cerca de Santander.


Santander

Nada más llegar a la ciudad de Santander fuimos a aprovechar la mañana soleada a la playa del Sardinero, y nos la paseamos entera, encantados con el tiempo y la marea que coincidió baja y nos dejó recorrer la playa en toda su inmensidad, toda la llamada “Segunda playa del Sardinero” (la playa del pueblo), pasando los jardines de Piquío, y toda la “Primera playa del Sardinero” (la playa de los nobles a principios del siglo XX).
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Merece la pena la caminata por la playa y luego volver por el paseo, pasando enfrente del Gran Casino del Sardinero con su fachada blanca impoluta, o visitando los jardines de Piquío, con unas vistas preciosas a la playa.

Decidimos entonces ir al centro al Embarcadero Santander a realizar una visita en barco por la costa de la ciudad, la Península de La Magdalena, hasta la propia playa del Sardinero. El mar estaba movido pero valió la pena ya sólo por las vistas que te ofrece de la península y el Palacio de la Magdalena.
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De vuelta en el centro era obligatorio una visita a pie por el embarcadero, el Edificio Botín, los Jardines de Pereda, la antigua fachada del Banco Santander, el monumento a Los Raqueros, o pasear por el centro mientras buscábamos donde comer.
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Poniendo ya ruta hacia Potes, paramos en el Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón, en Cabezón de la Sal. Impresionante conjunto de Secuoyas muy cerca de la Autovía del Cantábrico.
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Potes

No creo que vaya a decir nada que no se sepa ya de sobra sobre este increíble pueblecito, capital de la comarca de Liébana, punto donde confluyen sus dos ríos. Sus calles empedradas, sus construcciones antiguas y, en general, todo su conjunto histórico. Es un placer simplemente pasear y perderte por las calles o sentarte a tomar una cerveza en alguno de sus bares.
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Desde Potes pusimos rumbo a Fuente Dé, pequeñísima localidad famosa por su teleférico, que te transporta al mirador llamado “El Cable”. Decidimos no subir por la cantidad de nieve y viento y por viajar con perro pero con buena visibilidad seguro que es una vista que quita el aliento.
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Ya camino a nuestra última visita hicimos una pequeña parada en el Puerto de San Glorio, en el impresionante mirador del corzo, a unos 1600 metros de altura, uno de los puertos de montaña más altos del país. La visibilidad era mala con muchísimo viento y nieve pero es un lugar que impresiona.
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Por último pero no por ello menos importante, visitamos el municipio Leonés de Riaño, antesala de los Picos de Europa. Deja sin aliento la preciosidad del lugar, no vamos a engañaros. Dicen que en verano y con sequía puede visitarse el antiguo pueblo que ahora queda bajo el embalse de Riaño, pero en esta época del año y con la cantidad de nieve en las montañas, el embalse estaba a plena capacidad. Las vistas del pueblo bajo las montañas nevadas, su reflejo en el embalse, el puente que sostiene la autovía,… le dan un aspecto único. ¡No voy a ocultar que quedamos enamorados del sitio!

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