2018-03-01T14:47:28+00:00 German Rama

Aprovechamos un fin de semana para visitar y sacar fotos de algunas playas de la costa da morte coruñesas y las espectaculares Cascadas de Ézaro (Fervenzas do Ézaro), las únicas en Europa que desembocan al mar.

 

Una preciosa visita que nos llevó primero a la Playa de Razo, una playa preciosa y salvaje, como todas en la costa da morte coruñesa, coincidió una mañana preciosa de sol y pudimos pasear por la playa a solas y tomar fotografías a nuestro aire, una sensación que no es sencillo disfrutar.

Fotografía Praia de Razo

Continuando por la costa, vimos necesario hacer una parada en la Playa de Caión, paraje espectacular que junta la montaña con la playa y el mar, unas vistas espectaculares y merenderos para descansar y comer con el sonido de las olas y el eterno océano Atlántico a nuestros pies.

Fotografía Praia de Caión

Es en este momento en el que te das cuenta que podrías pararte en cada una de las playas de esta increíble costa coruñesa, el único limite es el tiempo, porque en cada una podrías pararte el día entero a fotografiar, pasear o simplemente tomar el sol haciendo nada. Paramos un ratito a estirar las piernas en una preciosa playa a unos pocos kilómetros, la Playa de Valcobo, una playa pequeña en comparación con las anteriores pero su belleza no tiene nada que envidiar, además tiene fácil acceso, su zona para merendar, su parking…

Fotografía Praia de Valcobo

De camino a la costa de A Laxe, decidimos parar en un sitio un poco desconocido pero no por ello menos mágico, uno de los miles y miles de viejos puentes de piedra que puedes encontrar en Galicia: el Puente Lubiáns, un sitio apartado pero con un encanto especial.

Fotografía Ponte Lubiáns

Al día siguiente nos aventuramos a la siguiente parada, la Playa de los Cristales en A Laxe, habíamos oído hablar de ella y queríamos comprobar si era tan bonita como la Playa de los Cristales de Cabo Silleiro, en el municipio de Baiona (lugar que por cierto recomiendo visitar y espero pronto dedicarle una entrada).
Para ser sinceros bastante decepcionante la playa en si, muy pequeña de apenas unos metros cuadrados. Pero desde la playa parte un precioso camino de tierra alrededor del cabo de Laxe, donde puedes visitar “a pedra dos namorados” (la piedra de los enamorados) y el faro de Laxe. Recomendadísima visita por sus vistas y por el original merendero en forma de castros.

Fotografía Praia dos Cristais (Laxe)

Desde ahí pusimos rumbo al plato fuerte del viaje, las famosas Cascadas del Ézaro (Fervenzas do Ézaro), un enclave de obligada visita si te encuentras en la provincia de A Coruña. He de decir que la fama es sobradamente merecida.
La ruta te lleva primero a parar en el mirador de Ézaro, donde observar el Monte Pindo y la Presa de Santa Uxía. Unas vistas increíbles de la desembocadura del Río Xallas (Jallas) al océano. Desde este enclave en lo alto, bajamos en coche a la zona de recreo y aparcamiento cercana a las cascadas, y nos dirigimos luego caminando por un paseo de madera paralelo al río hacia las cascadas.
Tuvimos la suerte de ser un domingo que amenazaba mal tiempo y se quedó en un precioso día soleado, con la suerte que pudimos disfrutar del sitio prácticamente para nosotros mismos, pero hay que avisar que es un lugar de mucha afluencia de visitantes, por lo que es recomendable ir lo mas temprano que se pueda, o a la hora de comer. Así podréis contemplar con la calma que se merece un lugar tan precioso.

Fotografía Cascada de Ézaro

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